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Cotizador para corredurías de seguros con IA: del WhatsApp del cliente a la comparativa lista

Cotizador automático con inteligencia artificial para corredurías de seguros

Pregunta a cualquier corredor cuánto tarda en tarificar un multirriesgo y te dirá que unos minutos. Pregúntale luego cuánto pasa desde que el cliente escribe hasta que recibe la comparativa, y la respuesta cambia: día y medio, dos días, a veces más. La diferencia entre esos dos números no es tarificar. Es perseguir datos.

Porque el cliente escribe «oye, ¿me miras el seguro del local?» y ahí no hay metros construidos, ni actividad, ni si tiene alarma conectada, ni el año de la instalación eléctrica. Empieza el ping-pong: preguntas, contesta a medias al día siguiente, faltan dos cosas, vuelves a preguntar. Y mientras tanto el cliente ha pedido precio en otros dos sitios. En este artículo vemos cómo se automatiza esa parte, que es donde de verdad se pierde el negocio.

Por qué cotizar un seguro no es hacer un presupuesto cualquiera

Un presupuesto normal sale de cuatro datos y un catálogo de precios. Una cotización de seguros, no. Cada ramo pide un juego de datos distinto y bastante largo: un auto necesita matrícula, conductor habitual, antigüedad de carné y siniestralidad; un multirriesgo de comercio necesita actividad exacta, superficie, capitales de continente y contenido, medidas de protección; un salud necesita edades, preexistencias y qué coberturas quiere de verdad la familia.

Además el resultado no es un número, son cinco o seis propuestas que no se pueden comparar solo por prima, porque cambian las franquicias, los sublímites y las exclusiones. Por eso el trabajo del corredor tiene valor, y por eso la automatización aquí tiene que atacar el trabajo administrativo de los extremos y no meterse en el criterio del medio.

Cómo funciona, paso a paso

1. La petición entra por donde ya entra

WhatsApp, el formulario de la web, un email o una llamada. El cliente pide como pide siempre, en lenguaje suelto y con la mitad de la información. No hay que educarlo ni mandarlo a un formulario de treinta campos que abandonaría a la mitad.

2. Detecta el ramo y pregunta solo lo que falta

El agente entiende de qué va la petición, identifica qué datos hace falta reunir para ese ramo y los pide de uno en uno, en conversación, aprovechando lo que el cliente ya haya dicho. Si el cliente escribió «tengo una peluquería de 60 metros en Getafe», eso ya no se vuelve a preguntar. Es la diferencia entre un cuestionario y una conversación, y se nota mucho en cuánta gente llega hasta el final.

3. Valida antes de tarificar

Comprueba que lo recogido tiene sentido: que la matrícula tiene formato válido, que la actividad declarada existe en el listado de la compañía, que los capitales guardan proporción con la superficie. Un dato mal cogido aquí obliga a repetir la tarificación entera media hora después, así que compensa parar y confirmar en el momento.

4. Lanza la tarificación

Con el bloque completo y validado, se dispara la tarificación contra el multitarificador o los portales de las compañías con las que trabajas. Si tu herramienta tiene API, va directo. Si no, el agente deja el bloque preparado para volcarlo de una vez, que sigue siendo muchísimo mejor que reconstruir los datos leyendo un hilo de WhatsApp.

5. Monta la comparativa en cristiano

Aquí es donde la IA aporta algo que no es velocidad. Las condiciones vienen en el lenguaje de cada compañía, y traducir eso a «esta es 40 euros más barata pero la franquicia de daños por agua es el doble y no te cubre el cristal del escaparate» es un trabajo de redacción que un corredor hace bien pero le lleva su rato. El agente prepara ese borrador comparado, con la tabla y el texto, listo para revisar.

6. El corredor revisa, ajusta y firma

Nada sale al cliente sin pasar por una persona. Lo que cambia es la naturaleza de esos minutos: en vez de teclear datos y maquetar una tabla, se dedican a mirar si la propuesta encaja con lo que ese cliente necesita, que es lo único que no puede hacer una máquina.

Automatiza la recogida y la redacción, nunca el consejo

La tentación es dejar que el sistema mande él solo la comparativa al cliente y ahorrarse el paso humano. Mal negocio por dos motivos. El primero es regulatorio: el asesoramiento en seguros está reservado a quien tiene la habilitación, y la propuesta que recibe el cliente compromete a la correduría. El segundo es comercial: el momento de presentar la comparativa es exactamente el momento en el que se vende, y regalarlo a un mensaje automático es tirar la única conversación que importa de todo el proceso.

Qué impacto puedes esperar

2 h
de la petición a la comparativa
3-5×
más cotizaciones por corredor
<30%
se caen por datos incompletos
3-6 sem
de puesta en marcha

Son cifras orientativas del tipo de mejora que se ve en este proceso, no una media medida de un cliente concreto. El resultado depende del ramo, de cuántas compañías compares y sobre todo de cómo de fluida sea hoy tu recogida de datos: quien ya trabaja con formularios bien montados parte de más arriba y mejora menos.

Un ejemplo

Una correduría mediana recibía la mayoría de sus peticiones de particulares por WhatsApp. El problema no era el volumen, era que una petición de martes se contestaba el jueves porque nadie tenía un rato seguido para reunir los datos y pasarlos al tarificador. Al automatizar la fase de captura, las peticiones llegaban al corredor ya completas y validadas, y el trabajo pasó a ser revisar comparativas en lugar de recopilar información. La cola de peticiones a medio hacer, que era la fuente real de oportunidades perdidas, dejó de existir.

Es un ejemplo ilustrativo, pero el diagnóstico se repite en casi todas: en una correduría no se pierden operaciones por precio tanto como por tiempo de respuesta. El que llega primero con una comparativa clara parte con ventaja aunque no sea el más barato.

Con qué se monta

¿En qué corredurías encaja?

Encaja mejor cuanto más se repita el mismo tipo de riesgo. En una correduría volcada a particulares y pymes —auto, hogar, comercio, salud, decesos— la ganancia es grande porque los datos de cada ramo son estables y el volumen es alto. En riesgos industriales grandes o programas a medida, donde cada operación es un traje y hay inspección previa, el proceso ayuda mucho menos y no lo recomendamos como primer proyecto. Si quieres el panorama completo del sector, está en la página de corredurías y en qué automatizar en una correduría.

¿Por dónde empezar?

Es una automatización de complejidad media-alta: entre tres y seis semanas. El orden que funciona: elegir un solo ramo, el de más rotación, normalmente auto u hogar; escribir la lista cerrada de datos que ese ramo necesita, que suele ser la parte que más discusión interna genera y donde de verdad se juega el proyecto; montar la captura conversacional solo para eso y medir un mes cuántas peticiones llegan completas a la primera. Con ese ramo fino, añadir el segundo cuesta una fracción del primero. Después, el siguiente cuello de botella de una correduría suele estar en la gestión de siniestros.

Preguntas frecuentes

¿Qué es un cotizador con IA para una correduría?

Es un agente que se ocupa de la parte previa y posterior a la tarificación, que es donde se va el tiempo. Recibe la petición del cliente por el canal que sea, pregunta uno a uno los datos que ese ramo concreto necesita, los valida, lanza la tarificación en el multitarificador o en los portales de las compañías con las que trabajas y devuelve la comparativa redactada en lenguaje claro. El corredor revisa, ajusta y firma. No sustituye al multitarificador: le quita el trabajo manual de alrededor.

¿Se conecta con mi multitarificador?

Depende de cuál uses. Los multitarificadores del mercado español con API abierta se integran directamente. Cuando no la hay, el agente trabaja igualmente en la parte de captura y validación de datos, y deja el bloque listo para volcar en el tarificador en un solo paso, en lugar de tener que reconstruirlo a partir de una conversación de WhatsApp. La mayor parte del ahorro está en esa fase previa, no en el clic de tarificar.

¿La IA decide el precio o recomienda la compañía?

No. El precio lo pone la compañía con sus propias tarifas, y la recomendación al cliente la hace el corredor, que es quien tiene la habilitación y la responsabilidad de asesorar. El agente ordena, compara y explica las diferencias de coberturas, franquicias y exclusiones en lenguaje claro, pero la propuesta que se le presenta al cliente sale siempre con el visto bueno de una persona.

¿Cuánto se tarda en montarlo?

Entre tres y seis semanas para uno o dos ramos, según cuántas compañías haya que conectar y si el multitarificador tiene API. Lo que marca el plazo no suele ser la tecnología, es acordar internamente qué datos se piden en cada ramo y qué respuestas se consideran válidas. Conviene arrancar por un solo ramo de alta rotación y ampliar cuando ese esté fino.